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Las aftas bucales o más coloquialmente conocidas como llagas, son pequeñas úlceras que aparecen dentro de la boca, normalmente con forma circular y de un color dominante blanco pero con un perímetro más enrojecido. Son una de las enfermedades bucales más frecuentes, igual que las caries. Acostumbran a salir en la parte interna de las mejillas, la lengua o en el paladar, y ¡Atención! No son contagiosas. Lo más habitual es que tal y como aparecen al cabo de unos días desaparezcan solas, pero algo muy común es que causen sensación de quemazón y dolor.

Pueden darse como consecuencia de auto morderse, contacto con ciertos productos químicos, algunas alergias alimentarias etc… Pero también se puede relacionar el hecho de tener úlceras bucales con una infección, con el estrés emocional, trastornos hormonales, fumar o tener algún virus intestinal. Algunas de las prácticas caseras y naturales que puedes usar para combatir las aftas bucales (a parte de ser más riguroso con la higiene bucal) son:

Algo muy obvio y típico antiinflamatorio: el hielo. Inicialmente si no tienes nada más y las llagas te provocan muchas molestias siempre puedes usar un trapo limpio con hielo dentro y aplicártelo para que disminuya y mitigue el dolor.

La leche de coco o incluso el aceite de coco también pueden ser un remedio increíble, ya que la pulpa de coco tiene propiedades regeneradoras muy potentes que te aliviarán mucho. Mezclando un poco de agua con coco rallado (unos 100 g son suficientes) ,triturándolo bien y calentándolo un poquito, tendrás un remedio de enjuague que puedes usar varias veces al día. El aceite de clavo es otro método infalible, más pensado para adormecer el dolor. Aplicar yogur natural también puede ser beneficioso, ya que puede ayudarnos a bajar el pH bucal.

Otro ingrediente mágico es la caléndula, con también propiedades antiinflamatorias y antibacterianas que nos puede ayudar a tratar las pequeñas úlceras bucales. Con sólo una cucharada de flores de caléndula en un vaso de agua puedes hacerte una infusión que cuando esté tibia te puede aliviar mucho haciendo enjuagues bucales durante el día. Otra infusión que puede ir muy bien es la de manzanilla, con propiedades muy parecidas, y que además, le puedes añadir un poco de miel para que todavía haga más efecto. La miel también se puede aplicar directamente en la llaga.

La sal o el bicarbonato de sodio pueden ser otra solución muy válida. Evidentemente, cuando hagas enjuagues con la mezcla de la sal o el bicarbonato y agua te va a escocer un poquito, pero posteriormente te ayudará mucho a curar las heridas. Para que sea efectivo debes repetir los enjuagues como mínimo 3 veces al día. El agua oxigenada aplicada con un palillo de los oídos es otra solución anti infecciones que puede tener efectos muy rápidos.

Uno de los ingredientes estrella para combatir las aftas es el gel de aloe vera o de sábila. Esta solución es antiséptica, antiinflamatoria, hidratante y regeneradora, y además su textura es muy refrescante y agradable cuando lo aplicas a las llagas.

Para intentar prevenir un poco la reaparición de aftas bucales puedes cambiar algunos hábitos de tu dieta. Algo básico es reducir el consumo de comidas picantes y muy calientes, que te pueden irritar la mucosa de la boca. También se recomienda beber mucha agua y consumir alimentos que tengan vitamina B, como por ejemplo:

Cereales integrales, fruta (sobretodo aguacate, manzana, melón, naranja, uva, frambuesa, mora y sandía), más frutos secos (nueces, avellanas, almendras, cacahuetes o pistachos), todo tipo de semillas (de lino, girasol, sésamo o calabaza) y mucha verdura (todas las verduras verdes, el ajo, el jengibre, germinados…).

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